An lisis: Elecciones Dominicanas 2008, valoraci n cr tica de los resultados obtenidos y expectativas.
Publicado el 18-05-2008 por Manuel Moisés Montás

El resultado de las elecciones de este a o revela importantes cambios tanto en la composici n como en la psicolog a del voto del electorado dominicano. La polarizaci n del electorado en torno a las dos fuerzas pol ticas mayoritarias, el desplome del Partido Reformista Social Cristiano y el escaso respaldo a las candidaturas emergentes son fen menos que ameritan una mayor reflexi n.
La polarizaci n electoral o el bipartidismo no son infrecuentes en los sistemas democr ticos plenamente consolidados. Conforme la democracia madura y las ideolog as puras necesariamente declinan, el voto deviene en una cuesti n m s bien pr ctica, de la cual se dispone b sicamente para promover o frenar un nico objetivo. De ah que naturalmente sean las entidades que se entiende cuentan con mayores posibilidades en uno u otro sentido las que tiendan a concentrar la votaci n.
Sucede adem s que la quiebra de la ideolog a permite organizaciones pol ticas m s heterog neas, con una diferenciaci n menos r gida, que son capaces por tanto de conciliar una mayor cantidad de intereses diversos y hasta contradictorios entre s , lo que finalmente favorece la transformaci n de los partidos minoritarios en grupos de presi n integrados dentro de las agrupaciones mayoritarias.
En nuestro pa s esta es una realidad parcialmente consolidada debido principalmente a tres causas. La primera, que el nuestro es un pa s peque o y pobre, lo que reduce notablemente los costes de organizar y mantener una peque a estructura partidaria. Segundo, la competencia entre las agrupaciones pol ticas m s grandes permite a las agrupaciones minoritarias un importante poder de negociaci n que de otra manera no tendr an. Tercero, porque en nuestro pa s la Ley Electoral dispone la entrega de importantes recursos econ micos a todos los partidos, lo que unido a los otros factores, lleva a los partidos peque os a querer conservar su personer a e independencia jur dica.
En el caso que nos ocupa el 94.31% de los votos v lidos fueron emitidos a favor de las dos agrupaciones mayoritarias. Al margen de los amplios privilegios con los que suele contar el partido de gobierno, que en esta ocasi n han sido muchos y variados, a ello ha contribuido adicionalmente la aversi n de buena parte del electorado a una eventual segunda vuelta electoral, lo que les lleva a trasladar al presente la que habr a sido su preferencia ulterior entre las agrupaciones mayoritarias.
Esto nos permite explicar parcialmente el bajo caudal de votos obtenidos por el resto de las organizaciones no alineadas con las dos principales del sistema. Quienes las siguen lo hacen por convicci n o por beneficio. Los primeros suelen ser vol tiles seg n aumenta su edad y nivel educativo, que favorecen tanto la abstenci n como el uso pr ctico del voto antes mencionado, en tanto que los segundos cual palomas suelen volar all donde saben que han de encontrar el pan.
Particularmente notable y acaso tambi n merecida ha sido la ca da del Partido Reformista Social Cristiano quien ha obtenido menos del 5% de los votos, lo que le niega una cantidad ingente de recursos de cara a los pr ximos comicios justo cuando sus finanzas se encuentran exhaustas. Con la desaparici n de su carism tico l der en el a o 2002, la dirigencia de esta importante agrupaci n pol tica ha mantenido una conducta err tica, luchando a solas cuando ha debido aliarse y ali ndose con quien no debe; esto es, en un sentido contrario al que se inclinan la mayor a de sus votantes ahora en manos del Partido de la Liberaci n Dominicana.
Aun considerando el efecto de arrastre que supone la elecci n de un candidato popular para cualquier agrupaci n pol tica minoritaria, el Partido de la Liberaci n Dominicana debe en gran medida su victoria a sus aliados, congregados en el llamado Bloque Progresista, quienes aportaron 8.89% de los votos v lidos que resultaron ser bastante decisivos. Al final, puede que las alianzas hayan costado al PLD y al pa s menos de lo que les habr a costado una segunda vuelta electoral.
Contra todo pron stico, el Partido Revolucionario Dominicano ha logrado superar importantes dificultades para obtener el 40.48% de los votos, gracias tambi n a la ayuda de sus pocos, aunque generosos, partidos aliados. De haber tenido otros cinco o seis como ellos no habr a sido posible derrotarle en la primera vuelta electoral. El candidato del PRD ha logrado adem s, merced al desplome del PRSC, garantizar a su partido una mayor participaci n sobre los fondos a ser distribuidos por la Junta Central Electoral de cara a los pr ximos comicios.
Se inicia ahora un importante proceso de recomposici n en las fuerzas pol ticas de la oposici n que marcara profundamente el panorama pol tico de los pr ximos cuatro a os y en las que la simplificaci n ser la norma. Algunas agrupaciones pol ticas de larga data como el Partido Revolucionario Independiente (PRI) as como otras de formaci n m s reciente como el Partido Revolucionario Social Dem crata (PRSD) puede que finalmente sean reintegradas al PRD quien se apresta a su vez, a una lucha feroz frente a su nico rival en las elecciones de medio t rmino.
Se esperan asimismo cambios profundos en la direcci n del Partido Reformista Social Cristiano, previa realizaci n un gran congreso nacional, encaminado a la renovaci n de los liderazgos y a la reorganizaci n de la estructura interna. Se da por un hecho su asistencia combinada con otra de las fuerzas mayoritarias del sistema a los comicios del a o 2010 y 2012. Est por verse si finalmente su elecci n en uno y otro caso ser la m s adecuada.
El futuro de otras agrupaciones como el Movimiento Independencia Unidad y Cambio (MIUCA) y el Partido Alianza Popular (PAP) luce de momento m s incierto a juzgar por su baja votaci n. De momento ninguna de ellas ha realizado ninguna declaraci n o sugerido el curso de acci n a seguir.
Por lo que respecta al Partido de la Liberaci n Dominicana, ste deber asimismo encontrar la manera de integrar en sus filas al amplio caudal de dirigentes que ha importado desde la oposici n, sin que por ello resulte necesario que se realicen cambios importantes en la estructura interna del partido. Su principal preocupaci n ahora ser enfrentar con xito el deterioro de la econom a nacional, aumentar la presi n tributaria, modificar la constituci n para revalidar la reelecci n presidencial y hacer frente a los ataques de la oposici n conservando la popularidad necesaria para mantener el control del congreso y prolongar su estad a en el poder m s all del a o 2012.
Llegados a este punto, conviene notar que es muy probable que ante la reciente derrota electoral los sectores m s conservadores del Partido Revolucionario Dominicano se vuelvan de nuevo hacia el ex presidente Hip lito Mej a como el candidato id neo para garantizar el regreso al poder de dicha organizaci n pol tica en el a o 2012. Situaci n sta que, sin duda, acelerar a a n m s el proceso de polarizaci n en el electorado dominicano en la que ser a una lucha electoral de dimensiones picas._






























































