Naci n y Comunidad: El Caso de Las Terrenas
Publicado el 5-05-2008 por José R. Bourget Tactuk
En ning n momento de la vida nacional relucen tanto nuestros altares nacionalistas como cuando se acercan unas elecciones. En esos momentos todos adoramos al mismo santo: la naci n. Los candidatos, en su manera muy particular, hacen lo posible por convencernos de que ellos son el mejor camino para hacer de nuestro pais una mejor naci n, o una mejor provincia, o una mejor comunidad o municipio. Como se han escuchado desde hace meses (parecen a os!!) los anuncios y propagandas de los candidatos a la presidencia ser a bueno explorar un poco el significado de ser naci n, para que podamos colocar mejores expectativas sobre aquellos que aspiran a dirigirla.
“Las Terrenas se merece lo mejor que podamos darle”

De acuerdo a Benedict Anderson una naci n es “una comunidad pol tica imaginada.” No imaginaria como un cuento, una historia o una ficci n sino “imaginada,” o sea, concebida en la mente de sus ciudadanos como existiendo de una u otra manera. Uno puede imaginarse a una naci n de varias maneras, ya sea en base a lo que es o en base a lo que no deseamos que sea. Por ejemplo, muchos dominicanos desear an que nuestra naci n fuera como los Estados Unidos de Norteam rica mientras al mismo tiempo no les gustar a que fuera como Hait .
El fallecido presidente de la C mara de Diputados de los Estados Unidos, Tip O’Neill, dec a que “toda la pol tica es local.” O sea, que la naci n como comunidad pol tica imaginada puede ser m s francamente observada a trav s de la pol tica local, en sus municipios, porque ellos son la representaci n m nima del sistema democr tico representativo. No vivimos en una democracia, sino en una democracia representativa que no es lo mismo ni se escribe igual, aparte del hecho de que nuestros “representantes” (los diputados y senadores) realmente no nos representan sino que representan intereses partidarios y personales y como tales son elegidos por las estructuras partidistas que le dan acceso al poder. Como resultado tales “representantes” est n all primero para representar su partido, luego a sus tendencias dentro del partido, tambi n a sus intereses particulares y, finalmente, a lo que ellos se imaginan que deben servir.
Lo que ocurre a nivel nacional no es diferente a lo que ocurre en el nivel local, porque nuestros municipios y provincias son microcosmos de la naci n grande y el lugar donde los pol ticos de nivel nacional aprendieron sus ma as y artima as. Por eso no es de extra arno que el Senador provincial, Dr. Prim Pujals (PLD), y el diputado Dr. Demetrio Vicente (PRD) se han pasado dos a os “velando por su ausencia” en Las Terrenas y sus actividades y el destino a los fondos recibidos del erario podr an ser cuestionados. Se han dado casos de representantes (senadores y diputados) que le consiguen trabajo a simpatizantes pero dichos simpatizantes reciben s lo una porci n de lo cobrado en una oficina del gobierno ya que los representantes se quedan con una parte, a veces m s sustantiva que la que reciben los favorecidos. Bajo nuestro mundo pol tico hay de todo y lo que ocurre local y provincialmente bien refleja lo que ocurre a nivel nacional.
La definici n de naci n como comunidad “imaginada” parte del hecho de que no todos los ciudadanos y ciudadanas se conocen entre s , sino que se imaginan que se conocen al pensar que tanto sus buenos sue os como sus pesadillas son compartidas. Por eso es que la naci n en su forma imaginada se proyecta horizontalmente, ya que nos acercamos a todo el mundo dentro de nuestras fronteras como iguales, amparados bajo una misma nacionalidad, aunque en realidad hay muchas diferencias internas y, en el caso de la sociedad dominicana, muchas diferencias creadas en base a clases socio-econ micas, al color de la piel, a la ascendencia tnica, al nivel acad mico y profesional y hasta al g nero.
Si la pol tica es realmente local y si actuamos en base a lo que imaginamos que deber a ser para todo el mundo, qu deducimos de la situaci n actual en Las Terrenas? Como dec amos en un art culo anterior, nos encontramos en una encrucijada pol tica ya que la comunidad nuestra se ha transformado en los ltimos a os mientras que las estructuras pol ticas siguen arraigadas en din micas de anta o, como la preponderancia de las influencias familiares en el manejo de posiciones electivas y en el tr fico de influencias politicas y econ micas. La situaci n se complica en el caso del ayuntamiento local en el que existe, desde mi ptica, un algo grado de ineficiencia, falta de transparencia, inequidad y un estilo de liderazgo totalmente egotista, lo que impide procesos participativos. Lo que ocurre gerencialmente nunca se sabr porque como est n en el poder controlan los procesos. El pueblo no tiene parte porque el pueblo mismo se mantiene morosamente ap tico, atrapado en la costumbre pasada del desemporedaminto. Como resultado vivimos en una comunidad imaginada carente de imaginaci n porque los pol ticos todav a no saben hablar en base a un bien com n y futuro, sino en base a privilegios y posiciones pasadas y arcaicas, o en base a estilos de liderazgo que no se corresponden con las necesidades plenas de la comunidad.
Si nos imaginamos una comunidad progresista, sana, justa y de un alto nivel de calidad de vida para la mayor cantidad posible de ciudadanos no podremos llegar a ella sin romper con los lazos que nos atan al pasado. Parecer a como si la antigua comunidad de pescadores est en riezgo de permanecer anclada usando un lazo demasiado corto mientras la marea sube y la amenaza con hacerla zozobrar o encallar. Nos hace falta romper con esos lazos limitantes y mudarnos a mejores aguas sin abandonar ni las lecciones aprendidas en el pasado ni sus logros m s notables.
Sigo pensando que el mejor futuro para Las Terrenas es una realidad como ninguna otra, una realidad imaginada que trascienda los intereses partidaristas o tendencistas. Para llegar all har an falta tres cosas. Primero, que todos aquellos que actualmente no est n capacitados para votar localmente cambien sus registros electorales para que puedan hacerlo. De esa manera tendr n una incidencia deseada e inesperada en el destino futuro del lugar donde viven, trabajan y producen. Segundo, que candidatos con preparaci n, visi n, capacidad y honradez se unan en pos del bien com n sin importar partido o tendencia. Eso ayudar a a producir la sinerg a necesaria para cambios radicales, transformadores y necesarios. Y tercero, que los candidatos actuales formalicen y comuniquen sus plataformas pol ticas, para que el electorado sepa hacia d nde piensan dirigirse y puedan decidir entonces por qui n votar no en base a populismo o a la compra directa o indirecta de votos, sino en base a los m ritos del candidato o de la candidata y de su plataforma de trabajo. C mo podr amos imaginarnos un futuro como comunidad local si no abandonamos de una vez y para siempre el gato entre macuto de candidatos que prometen tanto sin decir nada.
Sabemos que vivimos en una comunidad peligrosamente arcaica y anticuada dadas las ausencias de informes financieros, de ediles que representen los mejores intereses del pueblo y cuando hay evidencia de destrucci n y abandono de los bienes del pueblo, todo en nombre de la democracia y del tr fico de influencias. Partimos de la realidad que conocemos y es por eso que tenemos que imaginarnos nuevas realidades para poder llegar a una mejor comunidad real.
Las Terrenas se merece lo mejor que podamos darle.
Jos R. Bourget Tactuk, Ph.D. es un educador y actor comunitario residente en Las Terrenas, Saman . Es co-director ejecutivo de la Fundaci n Mahatma Gandhi (http://fundacionmahatmagandhi.com) y trabaja en la b squeda de respuestas aut nticas y sostenibles a las necesidades de su comunidad a trav s del servicio comunitario. Su direcci n electr nica es josebourget AT gmail.com. Otros art culos en http://terrenero.blogspot.com.































































